Sabía de ella por haber visto alguna propaganda del programa de Tinelli, una bellísima mujer en una competencia de baile en un programa, que para esa época, tenía mucho rating.

De lo mediático no soy muy amiga, pero de ella recordaba que se había casado con un futbolista habilidoso y muy buen mozo, que había sido mamá y que vivía en Europa. Evangelina Anderson había pasado casi inadvertidamente por mi retina, pero nunca sin un “¡qué lomo!, ¡qué ganas de tener 1% de su l-o-m-a-z-o!”

Pero el 10 de abril de 2018, -la presentación de mi libro fue 3 días después y valga la coincidencia-, Evangelina fue noticia: «Voy a donar óvulos de forma voluntaria», decía el titular y salté sobre la nota.

«Tomé una decisión que venía pensando hace rato y tenía mucha ilusión y ganas. Sí, ganas de que con mi pequeño granito de arena pueda hacer feliz a otras mujeres que desean ser mamás. Ayudar a cumplirles ese sueño que tanto anhelan: hoy voy a donar óvulos de forma voluntaria», explicó.

Y ese fue el día en que conecté con ella. Lo primero que pensé es en cuántas de nosotras nos enfrentaríamos a un combate cuerpo a cuerpo para obtener aunque sea un ovo de esta mujer solidaria, empática, hermosa y comprometida con sus principios ¡Yo no se los haría fácil, bitches!

Y lo segundo fue confirmar que los prejuicios nublan la vista. No podía imaginarme que una mujer que tiene una familia, un buen pasar, fuera a someterse a una estimulación completa por el solo hecho de dar de sí para que otra, que nunca va a conocer, pueda cumplir su sueño de ser mamá.

¿Entendés?

El shock fue absoluto, porque no hay nada mas altruista que servir constructivamente para otro. Nada más empático que dar físicamente de sí, por otros… siempre sin esperar nada a cambio más que servir para alguien.

Y se construyó un puente, yo la leía a través de su Instagram, y sabía que del otro lado había por lo menos una mujer que estaba eligiendo la ovodonación como camino y otra que estaba luchando contra la infertilidad por ser madre, de otra manera.


Entendí entonces que ella podría terminar de formar este puente de mi historia a través de mi libro hacia esas mujeres que hoy seguramente la admiran más que antes de saber de que donó sus óvulos.

Para una emprendedora independiente como yo, queda clara la necesidad de difusión de su obra… pero, ¿sería posible? Yo necesitaba que supiera a la clase de mujer que había ayudando, cómo se siente ser una «mamá en construcción» en cada tratamiento que no funciona, en cada negativo que nos pega un cachetazo.

Pero confié y el libro viajo entre sus manos desde Argentina al viejo continente, en un regreso a su hogar.

Horas más tarde, Rosalia -sí, esa amiga que también leíste en el libro-, me mandó un mensaje: “Estás en las historias de Evangelina Anderson, por sino lo habías visto”. Inmediatamente entré a Instagram… y magia.

Ella construyó un puente que había conectado con muchas mujeres que caminan esta ruta, que hablan este mismo idioma, que se sentían diferentes, solas en un mar de gente de amigos y familias, algunas rotas por tratamientos que no funcionaron, otras resurgiendo como cientos de Aves Fénix.

Algunas historias que voy a contarte en estos días que son tan cálidas que acobijan cualquier alma.

Una vez dije que nunca me había propuesto escribir un libro, aunque hice muchos talleres literarios. Nunca me imaginé estar en la búsqueda de un hijo que parece inconcebible. Pero todo se dio, así, naturalmente, como algo que debía suceder.

Y la magia de poder ayudar desde las palabras que nacen de mi experiencia no parece tener límites.

Lamentablemente la infertilidad no puede exterminarse, no es una pandemia que espera una cura. Somos y seremos muchos.

Pero ¿sabés qué?, no estás sola.

Gracias, Eva. Por construir puentes de amor a través de tus células poniendo tu propio cuerpo, por ser tan generosa y empática. Por hablar de esto que nos pasa y ayudar a romper el tabú. Gracias de todo corazón.

Y gracias a vos, por permitirme acompañarte en tu propio camino, que a la vez es tan mío… tan nuestro.

Que sea con Amor, siempre.

#YoNoMeRindo

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